Explicar: Un nuevo compañero en la escuela
En una escuela parecida a la nuestra, había un grupo de niños que siempre jugaban juntos en el patio. Anna era una de las niñas más populares de la clase, y siempre estaba rodeada de amigos.
Un día, llegó un niño nuevo a clase. Se llamaba Marcos y siempre llevaba una gorra roja con estrellas azules y brillantes. Cuando Marcos entró en clase, todos los niños se quedaron mirándole, curiosos por conocer al nuevo compañero.
Durante la hora de recreo, Marcos se acercó a los otros niños para jugar, pero al verle, Anna le lanzó un comentario
– “¿Por qué siempre llevas este extraño gorro?” preguntó Anna con un tono burlón.
“Es mi gorra preferida,” respondió Marcos con una sonrisa. "Me gusta porque me hace pensar en las estrellas y los planetas."
Anna empezó a reírse y a burlarse de Marcos ante los otros niños. Algunos niños, sin pensárselo mucho, se unieron a las risas.
– “¡Qué gorra más ridícula!” dijo un niño.
– “Qué pinta más rara haces” exclamó otro.
Por la tarde, la maestra organizó una actividad en la que cada niño debía compartir algo especial para ellos. Cuando fue el turno de Marcos, habló del universo y les explicó que desde hacía mucho tiempo soñaba con ser astronauta. Sus ojos brillaban de entusiasmo mientras contaba todo lo que sabía sobre las estrellas y los planetas.
Tras su explicación, se hizo un silencio en el aula. Los otros niños estaban impresionados con los conocimientos de Marcos, y muchos empezaron a hacerle preguntas.
Después de clase, Anna se acercó a Marc.
– “Siento haberme reído de tu gorra,” dijo Anna, con la mirada baja. "No sabía que te gustaban tanto las estrellas."
– “Ningún problema”, respondió Marcos con una sonrisa. “Todos podemos aprender cosas nuevas todos los días.”
Anna sonrió e invitó a Marcos a jugar con ella y los demás niños. Poco a poco se fue integrando en el grupo y todos descubrieron que era un buen compañero.
A partir de ese día, cada vez que llegaba un niño nuevo a la escuela, Anna se acordaba de Marcos y se aseguraba de que nadie se quedara solo o fuera criticado por ser diferente.
Un día, llegó un niño nuevo a clase. Se llamaba Marcos y siempre llevaba una gorra roja con estrellas azules y brillantes. Cuando Marcos entró en clase, todos los niños se quedaron mirándole, curiosos por conocer al nuevo compañero.
Durante la hora de recreo, Marcos se acercó a los otros niños para jugar, pero al verle, Anna le lanzó un comentario
– “¿Por qué siempre llevas este extraño gorro?” preguntó Anna con un tono burlón.
“Es mi gorra preferida,” respondió Marcos con una sonrisa. "Me gusta porque me hace pensar en las estrellas y los planetas."
Anna empezó a reírse y a burlarse de Marcos ante los otros niños. Algunos niños, sin pensárselo mucho, se unieron a las risas.
– “¡Qué gorra más ridícula!” dijo un niño.
– “Qué pinta más rara haces” exclamó otro.
Por la tarde, la maestra organizó una actividad en la que cada niño debía compartir algo especial para ellos. Cuando fue el turno de Marcos, habló del universo y les explicó que desde hacía mucho tiempo soñaba con ser astronauta. Sus ojos brillaban de entusiasmo mientras contaba todo lo que sabía sobre las estrellas y los planetas.
Tras su explicación, se hizo un silencio en el aula. Los otros niños estaban impresionados con los conocimientos de Marcos, y muchos empezaron a hacerle preguntas.
Después de clase, Anna se acercó a Marc.
– “Siento haberme reído de tu gorra,” dijo Anna, con la mirada baja. "No sabía que te gustaban tanto las estrellas."
– “Ningún problema”, respondió Marcos con una sonrisa. “Todos podemos aprender cosas nuevas todos los días.”
Anna sonrió e invitó a Marcos a jugar con ella y los demás niños. Poco a poco se fue integrando en el grupo y todos descubrieron que era un buen compañero.
A partir de ese día, cada vez que llegaba un niño nuevo a la escuela, Anna se acordaba de Marcos y se aseguraba de que nadie se quedara solo o fuera criticado por ser diferente.
Jesús, enséñanos a ser amables con todos, y a no juzgar a los demás por lo que llevan o por cómo son. Ayúdanos a ver la belleza en las diferencias, a escuchar a nuestros compañeros y a aprender de ellos, como Anna aprendió de Marcos.
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