Respirar: Soy el mar
Buenos días
Imagina que eres el mar: a veces tranquilo, suave y brillante; otras veces, con olas grandes y fuertes que vienen y van. Aunque el mar cambie, siempre sigue siendo mar. De la misma forma, todos tenemos días tranquilos y otros en los que nos sentimos más movidos por dentro, como las olas. Pero, igual que el mar, seguimos siendo nosotros mismos.
Cuando te sientas como una ola grande, puedes cerrar los ojos, respirar profundo y recordar que, como el mar, puedes volver a la calma poco a poco. Esto nos ayuda a conocernos mejor y a sentirnos bien, por dentro y por fuera.
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