Explicar: El momento perfecto
Buenos días! Hoy os traemos un cuento que nos habla de dar y de darnos.
A veces, estamos tan ocupados con nuestras cosas que sentimos que no tenemos tiempo para ayudar a los demás, como le pasó a Ardilla. Pero Ardilla nos enseña algo muy importante: cuando ayudamos, estamos sembrando semillas de amor y generosidad en el corazón de los demás. Aunque tenía prisa, Ardilla se detuvo para echar una mano a sus amigos. Al final, sin darse cuenta, recibió más de lo que imaginaba: el cariño y agradecimiento de todos ellos.
En la vida, podemos ser como Ardilla, prestando nuestra ayuda con pequeños gestos. Por ejemplo, en la escuela, ¿podemos ayudar a un amigo que no entiende una tarea? ¿Podemos recoger algo que alguien dejó caer? Esas acciones hacen que el mundo sea más bonito y que todos se sientan felices.
Jesús, ayúdame a tener un corazón generoso como el de Ardilla. Enséñame a compartir mi tiempo y mis cosas con alegría, y a recordar que, cuando ayudo, estoy sembrando amor en el mundo. Amén.
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