Palabras Sagradas: Oscuridad y luz
Foto de Hassan
¡Buenos días!
Hoy hablaremos de una palabra algo especial: la oscuridad. Cuando oímos esta palabra, quizás pensemos en la noche, en apagar la luz o en un lugar donde no se ve muy bien. Y sí, la oscuridad puede hacer algo de respeto. Pero la oscuridad no es solo eso.
A veces también hay como una oscuridad en nuestro interior. Por ejemplo, cuando estamos tristes y no sabemos por qué. Cuando algo nos da miedo. Cuando nos enfadamos mucho. Cuando nos sentimos solos aunque estemos con otras personas. Cuando algo nos duele por dentro y no lo sabemos contar con palabras. Todos nosotros, mayores y pequeños, tenemos momentos así.
A nadie le gusta sentir esa oscuridad dentro del corazón, porque nos hace sentir tristes o apagados. Pero escucha muy bien lo que te diré: sea cual sea la oscuridad que puedas oír, nunca es el final. La oscuridad es como una habitación con las persianas bajadas: cuando sale el sol, la luz siempre acaba entrando por algún agujerito. Y recuerda: ¡el sol siempre acaba saliendo!
¿Te has fijado en que el Adviento empieza con unas noches muy largas? Pero a medida que se acerca Navidad, los días se hacen algo más largos y la luz va ganando en la oscuridad. El Adviento es un tiempo de espera, un tiempo para preparar el corazón, porque ver que Jesús llega en Navidad, de noche, en silencio, en un lugar sencillo y oscuro, pero Jesús es luz. Una luz que quiere estar a tu lado todos los días. Una luz que quiere iluminar cualquier oscuridad que le pidas para hacerla más clara, más tranquila, más llena de paz.
Celebrar Nadal es recordar que no estamos solos. Que cuando tenemos miedo, tristeza o enfado, Jesús está cerca. Que su luz puede entrar en nuestro interior y ayudarnos a sentirnos mejor.
Para terminar, te invito a pensar en silencio estas preguntas:
- ¿Hay algo que te hace sentir triste, enfadado o con miedo?
- ¿Te gustaría que Jesús iluminara estas oscuridades?
Ahora, te invito a cerrar los ojos, a confiar en Jesús y a repetir conmigo esta oración:
Hola, Jesús, hoy me he dado cuenta de que naciste para iluminar todas mis oscuridades. Tú que me conoces tan bien, te pido que lleves paz en mi corazón. Ilumina con tu amor y echa todo lo que me da miedo o me pone triste. Quiero ser luz como tú, sentir tu paz y tranquilidad. Ven, Jesús, a mi corazón. Te estoy esperando. Amén.

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