EXPLICAR: El tejón y la ardilla
Buenos días,
En un bosque no muy grande vivía un tejón que se llamaba Bruno. No corría mucho ni era el más fuerte, pero hacía algo muy bonito: caminaba despacio y se fijaba en los demás. Le gustaba escuchar, saludar y hacer compañía.
En ese mismo bosque vivía Lila, una ardilla muy movida y alegre. Saltaba de una rama a otra todo el día. Cada mañana, Bruno y Lila se encontraban un rato. Al principio solo se decían hola, pero con el tiempo empezaron a caminar juntos. Hablaban del tiempo, del bosque, de los otros animales… cosas sencillas y, a la vez, importantes.
Un día llegó un invierno muy difícil. Hacía frío y el viento había tirado muchos árboles. Lila estaba cansada y un poco triste, aunque no lo decía. Bruno se dio cuenta. Un día, Bruno le dejó un poco de comida y caminó a su lado, sin prisas. No hizo magia, pero no la dejó sola.
Al cabo de un tiempo, fue Bruno quien se encontró mal. Y Lila hizo lo mismo: lo esperó, le llevó nueces y se quedó con él.
Cuando llegó la primavera, los dos se dieron cuenta de algo muy importante: cuando tienes un amigo o una amiga a tu lado, los momentos difíciles cuestan menos. ¡Tener amigos era como tener un tesoro!
- ¿Te resulta fácil ayudar a tus amigos y amigas?
- ¿Te gusta cuando alguien se fija en ti y te hace sentir querido o querida?
Piensa una cosa: hoy, tú también puedes ser como Bruno o como Lila para alguien. Tal vez con una sonrisa, una palabra bonita o simplemente estando a su lado. Y si escuchas bien tu corazón, seguro que sentirás una voz que te dice que querer y dejarse querer es una de las cosas más bonitas que podemos hacer.

Comentarios
Publicar un comentario
Comparte tu opinión de manera responsable y evita el anonimato: Escribe tu nombre, el curso y tu cole gabrielista. Muchas gracias.