EXPLICAR: El Viento y el Sol
Buenos días,
Cuenta una antigua leyenda que, hace muchísimo tiempo, allá arriba en lo más alto del cielo, el Viento del Norte y el Sol tuvieron una discusión muy fuerte.
El Viento, que era un poco presumido y muy ruidoso, gritaba que él era el más poderoso de todo el universo. "¡Yo puedo arrancar árboles de cuajo y levantar olas gigantes en el mar!", presumía. El Sol, que estaba muy tranquilo, simplemente le escuchaba con una sonrisa.
Como no se ponían de acuerdo, miraron hacia la Tierra y vieron a un viajero que caminaba por un sendero. El hombre iba tapado con una capa de invierno muy gruesa para no pasar frío. Entonces al Viento se le ocurrió una idea y gritó:
— ¡Ya lo tengo! Vamos a ver quién es más fuerte de los dos con un reto. — ¿Y qué reto es ese? —preguntó el Sol con voz suave. — Muy fácil: aquel que consiga quitarle la capa a ese hombre, ganará. — De acuerdo —dijo el Sol— Empieza tú, si quieres.
El Viento empezó con muchas ganas. "¡Lo haré pedazos!", rugió. Empezó a soplar con una furia helada, lanzando ráfagas violentas y empujones invisibles contra el viajero. Pero ocurrió algo curioso: cuanto más fuerte soplaba el Viento y más le gritaba, más fuerte se agarraba el hombre a su capa para que no se la llevara el aire. Al final, el Viento, agotado y enfadado, se rindió.
Entonces llegó el turno del Sol. Salió de detrás de las nubes sin hacer nada de ruido. No dio empujones ni gritó. Simplemente empezó a brillar con suavidad y, poco a poco, el aire se volvió cálido y agradable. El viajero, al sentir ese calorcito, relajó los hombros, sonrió por el buen tiempo y, él mismo, sin que nadie le obligara, se quitó la capa porque ya no la necesitaba.
El Viento, mirándolo todo desde arriba, comprendió que el cariño y la amabilidad consiguen mucho más que la fuerza y los gritos.
- Cuando estás enfadado, ¿qué te ayuda más: que te griten como el Viento o que te hablen con cariño como el Sol?
- ¿Con quién prefieres jugar: con alguien que manda a la fuerza o con alguien que es amable y sabe esperar?
- Si un amigo está triste, ¿crees que le ayudará más un empujón o un poco de tu "calor" y compañía?
A veces, nosotros nos portamos como el Viento: cuando queremos algo, gritamos o ponemos malas caras. Pero fíjate en Jesús: Él es como el Sol.
Jesús nunca entra en nuestra vida dando patadas a la puerta ni obligándonos a nada. Él se acerca con suavidad, como un rayito de sol que te calienta la cara por la mañana. Él nos enseña que ser bueno no es ser flojo, ¡al revés! Hace falta ser muy valiente para ser cariñoso cuando los demás están enfadados.
Así que hoy, que celebramos el Día de la Paz, tienes que elegir entre:
- Ser como el Viento, que empuja y molesta. 💨
- O como el Sol, que ayuda a los demás a sentirse bien ☀️

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