APRENDER: Miércoles de Ceniza


¡Buenos días!
Hoy es un día un poco distinto. Quizá veas a personas con una mancha de ceniza en la frente. Pero, tranquilos, que no es suciedad, es una señal muy importante que sirve para recordar que no somos superhéroes de una película: no podemos hacerlo todo perfecto siempre. A veces nos cansamos, nos equivocamos o necesitamos ayuda. Ponerse la ceniza es una forma valiente de decir: "Soy una persona, no soy perfecta, pero puedo y quiero mejorar".
Hoy, Miércoles de Ceniza, empiezan unos días especiales llamados Cuaresma. Su símbolo más famoso es la Cruz. Seguro que has visto a gente que lleva una cruz como colgante o como pendientes. Quedan bonitas, pero su significado es mucho más profundo. Para entenderlo mejor, piensa en esto:
  • Si quieres ser muy bueno en un deporte, ¿verdad que tienes que entrenar mucho? Aunque te canses o tengas agujetas.
  • Si quieres sacar buenas notas o aprender algo, ¿verdad que tienes que dedicarle tiempo? Aunque prefieras salir a jugar, dar una vuelta o descansar.
Con el cariño pasa lo mismo. Querer de verdad a alguien cuesta esfuerzo. Ayudar a un amigo cuando estás cansado o perdonar a un hermano cuando te ha hecho enfadar no es fácil. Jesús nos enseñó eso con la Cruz: que amar a los demás es lo más importante del mundo, aunque a veces sea difícil y requiera un gran esfuerzo.
Por eso, estos días no son para estar tristes, sino para entrenar el corazón. Imagina que llevas un GPS dentro de ti. A veces, nos "perdemos" (nos portamos mal, somos egoístas o perezosos). La palabra clave de hoy es CONVERSIÓN, que significa simplemente "recalcular la ruta". Es dar la vuelta para volver al camino que te hace feliz y te ayuda a ser mejor compañero y mejor persona.
  • ¿Crees que se puede conseguir algo genial sin esforzarse un poco?
  • ¿Qué cosas podemos hacer (o dejar de hacer) durante esta Cuaresma para ser nuestra mejor versión?

¿Sabes qué? Para lograr ser nuestra mejor versión, los cristianos contamos con Alguien que nos conoce mejor que nadie: Jesús. Él es como ese superentrenador que sabe exactamente qué hay en tu corazón y cómo ayudarte a sacar lo mejor de ti. ¿Te animas a dedicar estos 40 días a "entrenar" tu corazón junto a Jesús?

Comentarios