Palabras Sagradas: Confiar
Buenos días,
A veces nos pasa que queremos que todo salga exactamente como nosotros decimos: que el juego sea como queremos, que no llueva en el patio o que ese dibujo nos salga perfecto a la primera. Cuando las cosas se tuercen, nos ponemos muy tensos, como si estuviéramos apretando los puños con mucha fuerza para que nada se nos escape. Pues bien, hace mucho tiempo vivió un hombre llamado Montfort que descubrió un secreto para vivir mucho más feliz. Él era un gran aventurero que viajaba de un sitio a otro y, aunque a veces no sabía ni dónde iba a dormir, no estaba asustado. Su secreto era una palabra que hoy vamos a aprender a usar de una forma nueva: confiar.
Montfort decía que, en lugar de intentar controlarlo todo como si fuéramos superhéroes solitarios, podíamos aprender a "soltarnos". Imagínate que estás en la piscina y quieres flotar. Si te pones muy rígido y golpeas el agua con miedo, te cansas mucho y te hundes. Pero si te relajas, echas la cabeza hacia atrás y confías en el agua, de repente sientes que ella te sostiene sin que tengas que hacer nada. Eso es lo que Montfort llamaba la Providencia. Él sentía que Dios era como ese agua que te mantiene a flote o como esas manos de un adulto que te lanza por los aires en un juego: te ríes porque sabes que, aunque estés en el aire, alguien te va a atrapar con mucho cariño.
- ¿Cómo te imaginas a Jesús? ¿Crees que se comporta como un padre? (Cuida, se preocupa, cura, escucha, ama...)
- ¿Del 1 al 10, cuánta confianza crees que le tienes a Jesús?, ¿tanta como para que te tire por los aires y te coja de nuevo?
Hoy puedes probar a abrir un poco tus manos y soltar esa preocupación que te pone tan tenso. Recuerda que no tienes que poder con todo tú solo; Jesús está ahí, como un superhéroe, listo para sostenerte y guiarte en cada paso del camino.

Comentarios
Publicar un comentario
Comparte tu opinión de manera responsable y evita el anonimato: Escribe tu nombre, el curso y tu cole gabrielista. Muchas gracias.