ESCUCHAR: El anillo del rey


¡Buenos días!
Cuenta una antigua leyenda que un rey reunió a los sabios de su castillo y les hizo una petición muy especial:
—Quiero que me fabriquéis un anillo que esconda un mensaje secreto. Tiene que ser una frase muy corta para leerla cuando sienta que tengo un problema enorme y que no sé cómo solucionar.
Los sabios pensaron y pensaron. Finalmente, le entregaron un anillo sencillo con un papelito doblado dentro.
—No lo abras hasta que sientas que ya no puedes más —le avisaron.
Años después, el reino tuvo un gran problema y el rey tuvo que huir a caballo, sintiéndose muy solo y asustado porque sus enemigos le seguían de cerca. Llegó al borde de un camino sin salida. Parecía que le iban a atrapar. Entonces, se acordó del anillo. Lo abrió y leyó la pequeña frase: "Esto también pasará".
De repente, el rey se sintió más tranquilo. Se dio cuenta de que el miedo no le ayudaba a pensar. Con valentía, encontró un hueco entre las rocas para esconderse. Los enemigos pasaron de largo sin verle y, finalmente, se salvó.
Mucho tiempo después, cuando el rey ya estaba a salvo en su palacio y todo el mundo celebraba una gran fiesta en su honor, un sabio se le acercó y le susurró:
—Majestad, vuelva a leer el mensaje del anillo.
El rey lo leyó de nuevo:
—"Esto también pasará".
Entonces el rey comprendió algo muy importante: esa frase le servía para no rendirse cuando estaba triste, pero también para recordar que, cuando estubiera muy feliz y todo saliera bien, debía ser humilde y disfrutar de cada momento, porque la vida siempre cambia.

  • ¿Alguna vez has tenido un problema (como un examen difícil o un enfado con un amigo) que parecía el fin del mundo y, unos días después, te diste cuenta de que ya no te dolía tanto?
  • ¿Qué te dices a ti mismo cuando las cosas se ponen difíciles?

A veces, saber que los malos momentos tienen "fecha de caducidad" (como los yogures) nos da mucha esperanza. Pero también nos enseña a valorar los momentos buenos mientras duran.
A veces nos preguntamos: si todo cambia tanto... ¿hay algo que sea siempre bueno y que nunca se marche?
Para los cristianos, ese "lugar seguro" donde nada malo nos puede pasar es Jesús. Él es como una roca gigante que no se mueve aunque sople el viento. En la Biblia, hay una canción (el Salmo 18) que, con otras palabras, dice esto:

"Tú, Señor, eres mi fuerza. 
Eres como un escudo que me protege,
como una cabaña segura donde puedo esconderme
cuando estoy cansado
y como el mejor amigo que siempre me ayuda a levantarme".

Te invito a pensar hoy: ¿Cuál es tu "roca" o tu lugar seguro? ¿A quién pides ayuda cuando sientes que tus fuerzas se acaban?

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