ESCUCHAR: Todos podemos brillar


Buenos días,
¿Os habéis fijado en que cuando miramos al cielo de noche vemos un montón de estrellas, y ninguna es exactamente igual a la otra? Unas brillan más fuerte, otras parpadean y otras tienen colores distintos.
A veces, nos enfadamos o nos frustramos porque nos gustaría que todos jugaran a lo mismo, o que hicieran las cosas igual de rápido que nosotros. Pero cambiar la mirada significa darnos cuenta de un secreto genial: ¡cada persona tiene su propia luz!

Como dice la canción, algunos corren muy rápido y otros van más despacito; unos hablan mucho y otros dan los mejores abrazos en silencio. No hace falta que todos seamos iguales. Simplemente basta con cambiar nuestra mirada, ponernos las gafas del respeto y descubrir en qué es especial el compañero que tenemos al lado. Porque cuando hacemos equipo y nos comprendemos, todos brillamos mucho más. Y, ¿sabéis qué? Cuánto más brillamos, más cerca estamos de Jesús, porqué para brillar ¡hace falta mucho amor! y dónde hay amor... ¡Ahí está Jesús!

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