ESPECIAL CUARESMA: La alegría de Lázaro


Buenos días,
¿Sabéis qué necesitamos para ser felices? No, no son los juguetes; son las personas, la familia, los amigos. Pues hoy celebramos este día, el día de la felicidad, así que felicita a todos tus compañeros y compañeras, a vuestros profesores y profesoras, ¡y a toda la gente que veáis hoy! Y hablando de felicidad... Os voy a contar una historia de Jesús que empezó muy triste, pero terminó con una gran fiesta. ¿Estáis preparados? Vamos allá:
Jesús tenía un amigo muy querido llamado Lázaro. Un día, Lázaro se puso muy enfermo y, al final, murió. Sus hermanas, Marta y María, estaban llorando llenas de tristeza. Cuando Jesús llegó y vio a sus amigas tan tristes, a él también se le llenaron los ojos de lágrimas. ¡Incluso Jesús lloraba cuando un amigo sufría!
Pero entonces, Jesús se acercó a la cueva donde estaba Lázaro y, con una voz valiente y llena de luz, gritó: "¡Lázaro, sal fuera!".
Y de repente... ¡silencio! Se oyó un ruido de pasos y Lázaro apareció caminando, un poco despeinado ¡pero vivo! La tristeza se esfumó como el humo y apareció una felicidad gigante, de esas que te hacen saltar el corazón. ¡Su amigo había vuelto!

A veces, la pereza o el egoísmo nos dejan un poco "dormidos" por dentro, como en una cueva oscura. La Cuaresma es el camino para oír la voz de Jesús que nos dice: "¡Sal fuera, despierta a la alegría!". La verdadera felicidad es saber que, con cariño, siempre podemos dejar atrás lo malo y volver a empezar con luz.

  • ¿Se te ocurre algún "grito de alegría" o palabra bonita que podamos decirle hoy a un amigo para ayudarle a salir de su "cueva" de tristeza?

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