ESPECIAL CUARESMA: La Samaritana


Buenos días,
Este tercer domingo de Cuaresma, en tooodas las iglesias católicas del mundo se leerà la historia de Jesús y la Samaritana que dice así:
Jesús estaba cansado de caminar así que decidió sentarse junto a un pozo de agua. De pronto, llegó una mujer de Samaría a por agua. En aquel tiempo, la gente de ese lugar y los amigos de Jesús se llevaban fatal y ni se hablaban, como cuando dos grupos en el recreo deciden no jugar juntos.
Pero Jesús, que quiere un montón a todo el mundo, hizo algo sorprendente: ¡le pidió agua! Evidentemente, la samaritana se extrañó mucho de que le hablara un enemigo. Pero Jesús le dijo algo mejor: «Si supieras quién soy, tú me pedirías a mí, y yo te daría Agua Viva. El que bebe de este pozo vuelve a tener sed, pero el agua que yo doy te llena de alegría el corazón para siempre».
La mujer no lo entendía: «¡Pero si no tienes ni un cubo! ¿Qué agua vas a sacar?». Entonces, Jesús le demostró que conocía toda su vida, sus alegrías y sus penas, y lo hizo con tanto cariño que ella comprendió que Jesús era el Mesías, el hijo de Dios.
Y ¿Sabéis qué hizo ella? Dejó su cántaro (su jarra pesada) en el suelo y salió corriendo al pueblo a decir: «¡He encontrado a alguien que me conoce de verdad y me quiere! ¡Venid a verle!». Olvidó su tarea de siempre porque su corazón estaba lleno de una felicidad nueva.

A veces nosotros también tenemos "sed". Sed de que nos hagan caso, de tener el juguete de moda o de ganar siempre. ¿Verdad que esas cosas se parecen al agua del pozo? Nos gustan un ratito, pero luego queremos más y más. Por eso Jesús nos ofrece su Agua Viva: que es su amistad, sentirnos queridos y saber que nunca estamos solos.

  • ¿Qué "cántaro" pesado quieres soltar hoy? (Un enfado, una mentira, no querer compartir...).
¿Te animas a probar el "agua" de la alegría de Jesús? Para hacerlo podéis cerrar los ojos y repetir conmigo:

Hola Jesús, quiero ser como la samaritana que descubrió el agua viva, sentir tu amor. Por eso hoy te pido de ese agua para poder decir: ¡He encontrado alguien que me conoce de verdad y me quiere! Amén.

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