MIRAR: Frozen


Buenos días a todos,
Que levante la mano quién de aquí ha visto Frozen.
Por si a caso... Debes recordar que Ana (la que se queda congelada) tiene un problema grave: su corazón se está congelando y solo un "acto de amor verdadero" puede salvarla. Ella podría haber corrido a buscar un beso para salvarse a sí misma, pero en el último segundo ve que su hermana Elsa está en peligro. En ese momento, Anna no piensa en ella. Se pone en medio y hace de escudo para proteger a su hermana. Se queda congelada como una estatua de hielo, pero ese gesto de amor es tan grande que termina rompiendo el hechizo y se descongela. ¡El amor fue más fuerte que el hielo!
Esta semana, cuando los cristianos miramos a Jesús en la Cruz vemos algo muy parecido a lo que hizo Ana. A veces, las personas podemos tener el corazón un poco "frío": cuando tenemos miedo, cuando nos peleamos o cuando nos sentimos solos.
Mirar la Cruz no es mirar una historia triste, es mirar el abrazo más grande de la historia. Jesús se puso en medio, como Anna, para decirnos: "No tengáis miedo, yo te protejo".

Jesús murió en la cruz para darnos el abrazo más grande del mundo. Lo hizo para enseñarnos que el amor de Dios es como un sol que nunca se apaga, ni siquiera cuando parece que todo está a oscuras. ¡Pero la historia no terminó en la cruz! Porqué tres días después, ese amor fue tan fuerte que Jesús volvió a la vida. A eso lo llamamos Resurrección.
Todo esto nos recuerda que aunque las cosas se pongan difíciles, su amor siempre "descongela" nuestros miedos y nos llena de alegría.

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