ORAR: La esperanza tiene nombres
Hola a todos!
Imagina que un día te levantas y ves que para ir al colegio tienes que caminar bajo una tormenta muy fuerte. El viento sopla y el camino está lleno de charcos. Preferirías quedarte en casa, ¿verdad? Pues hace muchos años, un hombre llamado Viktor tuvo que pasar por una «tormenta» mucho más larga y difícil. Estuvo encerrado en un lugar muy triste con muchas otras personas. Cada día les obligaban a trabajar muy duramente y casi sin descanso ni comida. Y ¿sabéis qué descubrió? Que las personas que no se rendían no eran las que tenían más fuerza física, sino las que tenían un motivo en su corazón para seguir adelante. Viendo esto, Viktor empezó a decir que, sea cual sea la tormenta que tengas que cruzar en tu vida:
«Si tienes un porqué (un sueño, alguien a quien quieres o un plan bonito), siempre encontrarás el cómo vencer ese miedo».
- ¿Qué «tormentas» o cosas que te hacen sentir mal reconoces en tu día a día? (Un examen, un enfado, sentirse solo...).
- Piensa: ¿qué personas te ayudan a vencer esos miedos?
Esas personas que has pensado son las que te ayudan a decir: «¡Pase lo que pase, no voy a estar solo, ellos estarán conmigo siempre!». Y eso es muy bonito. Pero lo mejor de todo es que no se acaba ahí: ¡hay alguien más que siempre está a tu lado! Sí, ¡Jesús! Él nos susurra al corazón que somos valientes y que nuestra vida es un regalo maravilloso. Por eso, pase lo que pase, nunca estamos solos en la tormenta.
Para terminar, os invito a cerrar los ojos y darle gracias a Jesús por estar rodeados de esperanza diciéndole:
Hola, Jesús,
Gracias por las cosas buenas que has puesto en mi vida.
Gracias por todas las personas que me cuidan y me quieren.
Gracias por escucharme y estar siempre a mi lado.
Ayúdame a recordar todos estos regalos en mis tormentas y en mis días grises.
Amén.
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