EXPLICAR: El séptimo cielo


¡Buenos días!
Hace mucho, pero que mucho tiempo, no existían los teléfonos móviles, ni las farolas en las calles, ni mucho menos los satélites. En aquella época, la gente miraba al cielo por la noche y se quedaba asombrada viendo miles de estrellas brillantes.
Los antiguos sabios querían entender qué era todo aquello. Después de mucho pensar y observar, imaginaron que el universo era como una cebolla gigante, formada por capas transparentes, una dentro de otra:
  • En la primera capa estaba la Luna.
  • En la segunda giraba Mercurio, el planeta más rápido.
  • En la tercera brillaba Venus.
  • La cuarta era la casa brillante del Sol.
  • Y así seguían subiendo por Marte, Júpiter y Saturno, que parecía el borde más lejano y helado del universo.
Pero los sabios decían que, si lograbas pasar todas esas capas, llegabas a la séptima y última capa. Allí ya no había frío ni oscuridad. Era un lugar de luz pura y de paz total, donde habitaba Dios. Llegar allí era como encontrar la felicidad perfecta. De esta antigua historia viene una expresión que decimos cuando nos pasa algo genial o estamos muy contentos: "¡Estoy en el séptimo cielo!".
  • ¿Conocías esta expresión? ¿Se la has escuchado decir a alguien alguna vez?
  • Dime: ¿qué cosas, personas o momentos te hacen sentir esa paz y alegría tan grande? (Por ejemplo: un abrazo de tu familia, jugar a tu juego favorito en el recreo o escuchar un cuento).
  • ¿Consigues disfrutar de esos momentos mágicos, o a veces estás tan ocupado con las prisas, los deberes o las pantallas que te olvidas de disfrutarlos?
En el fondo, todos queremos ser felices, pero a veces buscamos esa felicidad en cosas muy complicadas o en juguetes caros. Sin embargo, los cristianos creen que esa luz y esa paz no están en el espacio, sino mucho más cerca: es una alegría profunda que llevamos dentro.
Esa alegría funciona como un motor que se enciende con el amor y la amistad que Jesús siente por ti, y que tú sientes por él. Para que funcione, solo hace falta estar dispuesto a querer a los demás y a dejarte querer.
Ojalá hoy escuches esa voz en tu interior que te invita a disfrutar de las cosas sencillas, y te levantes con ganas de tocar un pedacito de ese "séptimo cielo".

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