INSPIRARSE con: Kung Fu Panda

¡Buenos días!
Seguro que conoces a Po, el protagonista de Kung Fu Panda. Al principio, Po era un oso panda bastante patoso que solo pensaba en comer fideos. Nadie creía que pudiera convertirse en el Guerrero del Dragón, ni siquiera él mismo. En un momento determinado, después de descubrir cosas tristes sobre su pasado y de pensar que no iba a poder vencer al villano, alguien le recuerda estas palabras:


A veces, cuando fallamos en un examen, perdemos un partido en el recreo o nos enfadamos con un amigo, nos creemos que ya todo va a salir mal. Pensamos que ese error es para siempre. Pero Po nos enseña que caerse o empezar mal no significa que el juego haya terminado. Lo importante es lo que decides hacer después para levantarte.
  • ¿Te has equivocado alguna vez en algo y has pensado que ya no lo ibas a conseguir nunca?
  • Piensa en algo que te esté costando mucho hacer ahora mismo en el cole o en casa. ¿Te animas a volver a intentarlo hoy?
Los cristianos acabamos de celebrar la Pascua, la fiesta en la que recordamos que Jesús resucitó y volvió a la vida. Y esta frase de la película explica perfectamente lo que sentimos en estos días. Cuando miramos a Jesús en la cruz, vemos una historia con un momento muy triste y oscuro. Parece que todo ha salido mal y que el miedo ha ganado. Pero Jesús nos demostró que la historia no terminaba ahí. Al resucitar, toda esa oscuridad se convirtió de golpe en una luz inmensa. Y lo más bonito es que esa luz nos ilumina a todos nosotros. Nos da una fuerza gigante para que, cuando tengamos un día difícil, estemos tristes o nos caigamos, recordemos que siempre podemos levantarnos. Sea lo que sea que te cueste o te preocupe hoy, recuerda que la luz de Jesús está en ti. Así que escucha su voz y... ¡levántate!

Comentarios