RESPIRAR: El manantial
¡Buenos días!
Hoy, mientras imaginabas ese manantial de agua, te habrás dado cuenta de que no estabas a solas. Ese lugar estaba lleno de alguien especial. Cuéntame, ¿crees que esa paz y ese amor que sentías en el manantial era la presencia de Dios?
Te invito a que, a lo largo del día, cierres un momento los ojos y vuelvas a visitar tu manantial. Recuerda que Dios te espera allí para que te sientas acompañado y feliz. ¡Anímate a entrar otra vez!
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