EMOCIONARSE: Los 3 elementos
¡Buenos días!
Hace mucho, mucho tiempo, en una ciudad muy lejana, ocurrió una historia increíble. Los protagonistas eran los amigos de Jesús.
Un día, estaban todos juntos escondidos en una casa. Habían cerrado las puertas y las ventanas a cal y canto porque tenían muchísimo miedo. Su amigo Jesús ya no estaba con ellos y se sentían solos, tristes y sin saber qué hacer. Parecía que se iban a quedar allí encerrados para siempre.
Pero, de repente... ¡fiuuuuu! Cuentan que la casa se llenó del sonido de un viento fortísimo, como si un vendaval hubiera entrado por el tejado. Después, dicen que aparecieron unas pequeñas llamas de fuego, brillantes y cálidas, que se posaron suavemente sobre la cabeza de cada uno sin quemarlos. Y entonces ocurrió lo más asombroso: de golpe, empezaron a hablar en idiomas que nunca habían estudiado.
En ese mismo instante, todo el miedo desapareció. Abrieron las puertas de par en par y salieron a la calle llenos de alegría y valentía para hablarle a todo el mundo del amor de Jesús.
Aunque parezca de película, esta historia tan sorprendente nos explica, en realidad, lo que sintieron por dentro los amigos de Jesús el día de Pentecostés cuando recibieron el Espíritu Santo. Y lo mejor de todo es que el Espíritu Santo es el amor de Jesús, que sigue viniendo a nosotros hoy como un regalo. Estos tres elementos nos ayudan a entender qué hace hoy en día el Espíritu Santo:
El viento: Representa ese pequeño empujón invisible que te da energía para hacer tus tareas, recoger tus cosas o ayudar a alguien justo cuando no tienes ningunas ganas de hacerlo.
El fuego: Representa ese calorcito en el corazón que nos hace querer muchísimo a los demás, tanto que nos da la valentía para ser siempre sinceros, decir la verdad y no engañar nunca.
Las lenguas: Representan ese poder especial para entender y compartir la alegría o la tristeza de tu amigo, ¡incluso sin que te lo diga con palabras!
El fuego: Representa ese calorcito en el corazón que nos hace querer muchísimo a los demás, tanto que nos da la valentía para ser siempre sinceros, decir la verdad y no engañar nunca.
Las lenguas: Representan ese poder especial para entender y compartir la alegría o la tristeza de tu amigo, ¡incluso sin que te lo diga con palabras!
- ¿Alguna vez has sentido ese «calorcito» por decir la verdad o ese «empujón» para hacer algo cuando te daba mucha pereza?
- Si pudieras pedirle hoy un regalo al Espíritu Santo, ¿qué elegirías: la energía del viento, el amor del fuego o saber escuchar mejor a los demás?
Lo más importante de esta historia, ¿sabes qué es? Que el Espíritu Santo es un regalo que Jesús nos da a todos para que sigamos teniéndole a nuestro lado. Así que recuerda que siempre puedes cerrar los ojos y decir en voz bajita: «Ven, Espíritu Santo», y así recordar que Jesús está junto a ti, en todo momento.
¡Que tengas un buen día!

Comentarios
Publicar un comentario
Comparte tu opinión de manera responsable y evita el anonimato: Escribe tu nombre, el curso y tu cole gabrielista. Muchas gracias.