EXPLICAR: El tesoro de los sabios "locos"


¡Buenos días!
Hoy vamos a hacer un viaje en el tiempo. Imaginad que viajamos muchísimos años atrás. En aquel entonces, los caminos eran de tierra y no existían los autobuses. Pero lo más triste es que el saber era como un cofre bajo llave: solo unos pocos tenían la llave para aprender a leer y escribir.
Sin embargo, aparecieron unos personajes increíbles. No eran caballeros con armadura, pero eran igual de valientes. La gente decía que estaban «locos», pero era una locura de amor y esperanza. Como José de Calasanz, el primero que dijo: «¡No es justo! Todos los niños deben estudiar», y abrió la primera escuela gratis para los niños que vivían en la calle. Poco después, apareció Luis María de Montfort. Él no se quedaba sentado; caminaba y caminaba por los barrios más pobres. Estaba convencido de una cosa: si un niño no aprendía a pensar y a leer, nunca sería realmente libre para elegir su camino. Mientras tanto, mujeres valientes como Ángela Merici o Paula Montal luchaban contra todo obstáculo para que las niñas también tuvieran sus propios libros y un futuro lleno de luz. Por otro lado, en un lugar llamado Turín, un joven sacerdote llamado Juan Bosco convirtió los juegos en clase. Él decía que no basta con querer a los niños, ¡ellos tienen que notar que los queremos! Y, años más tarde, Gabriel Deshayes recogió el testigo de Montfort. Él no quería que ningún pueblo, por pequeño u olvidado que estuviera, se quedara sin un maestro. Gracias a su esfuerzo, esa pequeña chispa de luz cruzó el mundo y llegó hasta nosotros.
Y, ¿sabéis una cosa? Esa «locura» de amor ha pasado de mano en mano, como una antorcha, hasta llegar a los profesores y profesoras que tenéis junto a vosotros.
  • ¿Cómo os sentís al pensar que hoy tenéis libros, profes y amigos gracias a que hace siglos estos santos decidieron que vuestra educación era lo más importante?
  • ¿Qué es lo que más te gusta haber aprendido a hacer tú solo (leer, sumar, dibujar, jugar a algo) y que antes no sabías?
  • Si pudieras cambiar una sola cosa de tu clase para que todos estuviéramos más a gusto, ¿qué sería?

Todo el esfuerzo de estos santos y de vuestros maestros no es solo para que aprendáis datos de memoria. Es para que cada uno de vosotros descubra que su voz es importante, porque Dios te ha dado un talento especial, un regalo que solo tú tienes, para que seas feliz y para que ayudes a que los que te rodean también lo sean. Así que hoy, cuando mires a tus compañeros, te invito a pensar: ¿qué me quiere enseñar Dios hoy a través de ellos?

¡Que tengáis un día maravilloso!

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