INSPIRARSE con: Stephen Covey


¡Buenos días!
Hoy os quiero hablar de un señor llamado Stephen Covey. Era un profesor que pasó mucho tiempo estudiando cómo nos llevamos las personas y cómo podemos ser mejores amigos. Después de observar mucho, descubrió algo muy interesante parecido a esto:

"Muchas veces, cuando alguien nos habla, no escuchamos para entenderle, sino que solo escuchamos para pensar qué le vamos a contestar".

  • ¿Te ha pasado alguna vez que un compañero te estaba contando algo y tú dejaste de escucharle porque ya estabas preparando tu respuesta en la cabeza?
  • ¿Sabrías decir qué amigo o profesor/a te ha prestado atención de verdad este año, sin reírse ni decirte que lo hacías mal?
  • ¿Has sido tú ese buen amigo/a con el que alguien ha podido hablar tranquilamente de un problema sin que le interrumpas?
Estamos llegando al final del curso. Hemos pasado muchas horas juntos en clase, en el recreo, haciendo trabajos y riendo. Por eso, os invito a hacer un pequeño juego de silencio. Cerrad los ojos o mirad hacia abajo.
Vas a escuchar tres preguntas. Piénsalas bien y respóndete a ti mismo, en secreto, en tu cabeza:
¿Te acuerdas de alguna vez en que no escuchaste bien a un compañero porque tenías muchas ganas de hablar tú y tener la razón? ¿Te sientes un poquito mal por haber hecho eso?
(Pausa de 10 segundos)
Repite en tu cabeza: Me perdono por no haber escuchado bien.
(Pausa de 10 segundos)
¿Te acuerdas de algún día en el que fuiste un gran amigo y dejaste que alguien te contara un problema sin enfadarte ni interrumpirle?
(Pausa de 10 segundos)
Repite en tu cabeza: Soy capaz de dar paz y de escuchar a los demás.
(Pausa de 10 segundos)
Durante este año en el cole, ¿qué personas te han escuchado a ti de verdad, intentando entenderte sin regañarte?
(Pausa de 10 segundos)
Repite en tu cabeza: Gracias, gracias por estar ahí, a mi lado.
(Pausa de 10 segundos)
Ya podéis abrir los ojos.

Se acercan las vacaciones de verano, un tiempo para descansar del colegio y jugar. Pero ojalá que este descanso no haga que te olvides de ti mismo, de los demás ni de Dios. Es fácil despistarse con tanto tiempo libre, así que recuerda este truco: escucha, escucha con mucha atención. Escucha lo que sientes, escucha a tus amigos y a tu familia... e intenta entenderlos siempre, sin pensar mal de ellos.

¡Que tengas un buen día!

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