Palabras Sagradas: Bendición


¡Buenos días!
Hoy vamos a hablar de una palabra muy especial: bendición. Seguro que alguna vez has dicho o escuchado cosas como: "¡Qué bendición, que por fin toca la hora del patio!" o "¡Qué suerte, hoy tengo mi comida favorita, qué bendición!". Lo solemos decir cuando tenemos mucha suerte o nos pasa algo genial que nos alegra el día.
Pero para los cristianos, esta palabra esconde un secreto muy especial. "Bendecir" viene de unas palabras muy antiguas que significan "decir cosas buenas". Bendecir a un compañero o a un familiar es desearle lo mejor, mirarle con cariño y decirle lo valioso que es. Cuando Dios te bendice, no hace un truco de magia para hacer tus deberes; lo que hace es "hablar bien" de ti, recordarte que está en tu equipo y darte mucha fuerza para que tú mismo puedas hacer cosas increíbles. Piensa un momento:
  • ¿Alguna vez has sido como un "regalo" o una gran alegría para alguien? ¿Y alguien lo ha sido para ti?
  • ¿Cómo son las palabras que sueles decir a tus compañeros? ¿Son palabras como ladrillos que construyen y ayudan, o son como piedras que hacen sentir mal?
  • ¿Te cuesta creer que hay alguien (como Jesús) que te mira con una sonrisa y te desea siempre lo mejor, pase lo que pase?
Ahora que se acaba el curso y llegan las vacaciones, me gustaría que metieras nuestro lema en tu mochila del verano: "Escucha la voz y levántate". ¿Qué significa esto ahora que no hay cole? Significa escuchar a tu familia y a tus amigos con atención, elegir hacer cosas buenas y "levantarte" de la silla o del sofá para ayudar en casa, jugar y compartir con los demás.

Para despedirnos, quiero regalarte precisamente esto: una bendición. Es muy antigua y es como darte un abrazo enorme, una forma de desearte que encuentres alegría y tranquilidad vayas a donde vayas este verano:

Que el Señor te cuide y te proteja;
que te mire con una gran sonrisa
y te enseñe lo bueno que es;
que te mire siempre con mucho amor
y te regale su paz.

¡Que tengas un gran día y un feliz verano!

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