Palabras Sagradas: Luz
¡Buenos días!
Hoy seguimos con nuestro espacio de «Palabras Sagradas». Aquí descubrimos palabras que nos ayudan a entender la fe, a Jesús y cómo ser mejores personas. Hoy hablaremos de una palabra que todos conocemos muy bien: la luz.
La luz sirve para ver. Gracias a ella podemos caminar sin tropezar, encontrar nuestras cosas y ver los colores que antes, en la oscuridad, estaban ocultos. Pero usamos esta palabra para muchas más cosas: decimos que un amigo nos «aporta luz» cuando nos ayuda a resolver un problema; que alguien «es luz» cuando nos transmite paz y alegría; o que hemos tenido «un momento de luz» (¡como si se encendiera una bombilla en la cabeza!) cuando por fin entendemos un ejercicio de clase que antes no veíamos claro.
También decimos que una persona tiene «luz propia» para hablar de lo que la hace especial y única. Tu luz propia son esas cosas que se te dan genial: lo bien que dibujas, lo rápido que corres, cómo consuelas a un amigo que está triste o cómo ayudas en casa. A veces, todavía no sabemos muy bien cuál es nuestra luz, así que tranquilízate porque estamos aprendiendo a descubrirla. Dime:
- ¿Qué cosas se te dan bien y crees que pueden ayudar (aportar luz) a los demás?
- ¿Hay alguna cualidad tuya que estés empezando a descubrir ahora?
- Piensa en tu familia, profes o amigos: ¿quién ha sido «luz» para ti cuando necesitabas ayuda?
Para los cristianos, la luz tiene un significado muy bonito y profundo. Fíjate en lo que dice Jesús en el Evangelio hablando a sus amigos y conocidos: «Vosotros sois la luz del mundo». Y fíjate que no dice que lo seréis cuando seáis mayores, ¡sino que ya lo sois ahora! Nos recuerda que todos tenemos una luz (nuestras cosas buenas) que descubrir y cuidar. Además, Jesús nos explica que esa luz no es para esconderla dentro de una caja, sino para sacarla y ayudar a iluminar la vida de los demás.
Llegados a este punto, voy a decirte algo importante: este curso, en el colegio, puede ser una oportunidad genial para descubrir un poco mejor cuál es esa luz que llevas dentro. Porque cuando descubres en qué eres bueno y lo que puedes aportar, empiezas también a descubrir cómo puedes alegrar la vida de otras personas. Así que dime, ¿te atreves a descubrir esa luz que hay dentro de ti? Te animo a hacerlo y dejarte sorprender.
¡Que tengas un buen día!

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