INSPIRARSE con: Del revés


¡Buenos días!
¿Os acordáis de la película Del revés? Esa en la que aparecen las emociones como protagonistas: Alegría, Tristeza, Miedo, Ira y Asco. En ella vemos que todas son diferentes, pero todas son importantes.
Pues hay una frase de Tristeza que nos puede ayudar a pensar y que dice así: 

«Llorar me ayuda a ralentizar (a frenar) y pensar en lo que me pasa».

Y es que a veces pensamos que tenemos que estar siempre alegres: jugar, reír, pasarlo bien… Y está muy bien estar contentos, pero no siempre lo estamos, ¿verdad? Porque hay días en los que estamos tristes, tenemos miedo, estamos enfadados o simplemente no tenemos un buen día. Y no pasa nada.
Lo más bonito que podemos descubrir es que todas nuestras emociones tienen algo que decirnos. Por eso es bueno escuchar lo que sentimos, reconocerlo —es decir, saber ponerle nombre a esa emoción— y poder hablar de ello con alguien en quien confiamos. Dime:
  • ¿Cómo te sientes hoy?
  • ¿Te cuesta decir cuándo estás triste o preocupado?
  • ¿A quién sueles acudir cuando algo te preocupa? ¿A quién le cuentas las cosas que te pasan?

Queda claro, ¿verdad? Cuando nos sentimos un poco mal, no tenemos que esconderlo ni afrontarlo solos. Podemos hablar con nuestra familia, nuestros amigos, nuestros profesores… y dejar que nos acompañen.
Además, también podemos hablar con Jesús. Podemos contarle cómo nos sentimos, también cuando estamos tristes o tenemos miedo. Porque Él conoce nuestro corazón y siempre está a nuestro lado.
Fíjate: descubrir tu luz no significa estar siempre alegre. A veces significa reconocer cómo estamos, pedir ayuda y dejar que los demás nos acompañen y nos ayuden a encontrar un poco de luz.

Que tengas un buen día.

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