ORAR: Por las misioneras y misioneros
¡Buenos días!
¿Alguna vez has ayudado a un compañero que estaba solo en el patio, has compartido tus cosas o has acompañado a alguien que estaba triste? Cada uno de esos pequeños gestos puede cambiarle el día a una persona, ¿lo sabías?
Hoy quiero hablaros de unas personas que intentan hacer posible eso cada día: hablo de los misioneros y las misioneras. Son personas que, a veces, dejan su casa y se van muy lejos para ayudar a niños y familias que lo necesitan. Por ejemplo, enseñan en colegios, cuidan a personas enfermas o ayudan a familias que tienen dificultades. También comparten su vida, su amistad y su fe en Jesús. Cuando ayudan y cuidan a los demás, están compartiendo el amor de Jesús con sus gestos.
Este año es especial porque celebramos los 100 años del Domund, una jornada para recordar a los misioneros y misioneras y ayudarles a continuar con su misión. Pero, ¿sabéis qué? ¡Tú también puedes ser misionero cada día! No necesitas irte lejos: puedes empezar en casa, en clase o en el patio, ayudando a quien lo necesita.
- ¿Quién te ha ayudado alguna vez y te ha hecho sentir querido?
- ¿Qué pequeño gesto puedes hacer hoy para ayudar a alguien?
Ahora, te invito a cerrar los ojos un momento y a hablar con Jesús repitiendo conmigo:
Hola, Jesús:
Quiero darte las gracias por los misioneros y misioneras
que ayudan a tantas personas.
Cuídalos y dales fuerza cada día.
Enséñame a compartir,
a escuchar y a ayudar a los demás.
Que, con mis pequeños gestos,
pueda hacer llegar tu amor
a las personas que tengo cerca.
Amén.

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